El punto de partida de la producción de material filtrante es el moldeo por soplado y fusión. El equipo de soplado en fusión atrae el polímero fundido a través de un flujo de aire a alta temperatura, formando fibras ultrafinas de tamaño micrométrico y depositándolas en el dispositivo receptor.
Hay tres controles clave: la temperatura determina la fluidez de la masa fundida, demasiado alta producirá "pelusas voladoras" y demasiado baja dará lugar a fibras gruesas; La velocidad del flujo de aire caliente afecta directamente el diámetro y la uniformidad de las fibras; La distancia de recepción cambia la esponjosidad y la eficiencia de filtración de las fibras.
Un error común es centrarse únicamente en el peso e ignorar la distribución de la fibra. En la producción real, si el diámetro de la fibra se desvía en 5 micrones, la precisión de la filtración puede ser un nivel menor. Se recomienda inspeccionar primero la morfología de la fibra a través de un microscopio electrónico después de encender cada lote y luego ajustar los parámetros del proceso. Además, el cabezal del molde soplado por fusión debe limpiarse periódicamente de carburos; de lo contrario, es fácil que se produzcan "puntos de cristal" o "grumos de fusión", lo que provocará la perforación local del material del filtro.
Dominar estos tres parámetros principales y puntos de mantenimiento puede lograr un mejor equilibrio entre la resistencia inicial y la capacidad de retención de polvo del material del filtro.
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